El mercado expulsa

Por Gervasio Muñoz *

Cada día menos propietarios con más propiedades. El mercado se concentra y por lo tanto nos fija sus condiciones frente a un estado que cumple el rol de facilitador de negocios a través de leyes que los eximen de pagar impuestos, ventas a precios bajísimos de terrenos y propiedades públicas, y una ausente política de construcción de viviendas. Ya no hacen falta topadoras para expulsar de la ciudad, el mercado ha aprendido métodos más “democráticos” y rentables.

El mercado junto con el estado han decido que los no-propietarios sólo pueden vivir en la ciudad de forma digna mientras cumplan los siguientes requisitos: poder ahorrar cada dos años y dejar en las inmobiliarias alrededor de 40.000 pesos por un servicio que brindan al propietario, someterte a un proceso de selección entre varios inquilinos para determinar quién tiene la suerte de poder alquilar, tener tres recibos de sueldo que tripliquen el valor del alquiler, en lo posible no tener hijos, no ser jubilado, no ser monotributista, no ser madre soltera, si o si tener un pariente directo que sea propietario en la Ciudad de Buenos Aires, renunciar a todos los derechos en la firma del contrato y durante. Resignarse a que no te devuelvan el depósito. Aceptar cualquier tipo de condición en la renovación y pagar alquileres que aumentan cada seis meses bajo un índice que nadie sabe quién decide ni porque, pero que se lleva hoy el 50 por ciento de nuestro salario. Pagar el impuesto que recae sobre la vivienda, pagar las expensas ordinarias, las extraordinarias, arreglar la vivienda porque el propietario no quiere gastar un solo peso en su propiedad. 

¿De donde saldrá entonces la expresión de todos aquellos que alquilamos cuando decimos: “mi casa”? ¿De dónde surge este trágico sentimiento de pertenencia?

Seguramente haya dentro de nosotros los que alquilamos un sentimiento ingenuo y obstinado que se niega a claudicar, y es la convicción de creer que la ciudad debe ser de quienes la habitan y no del mercado. 

En éste contexto es que se ha votado por unanimidad en el senado un proyecto de ley redactado por todas las organizaciones de inquilinos del país (Frente de Inquilinos Nacional) y presentado por la senadora del FPV Silvina Larraburu, donde planteamos la necesidad de fijar un índice objetivo que actualice de forma anual los precios de los alquileres para vivienda promediando inflación (IPC) y salario (CVS) en partes iguales y extender de dos a tres años el plazo mínimo de los contratos de alquiler entre otras cosas. 

El proyecto hoy se encuentra en la comisión de legislación general presidida por el diputado PRO Daniel Lipovetzky y todo nos hace creer que la intención es que de allí no salga ningún proyecto a la cámara de diputados. El silencio de la clase política ensordece y confunde a los casi siete millones de inquilinos que habitamos el país. ¿Estarán a la altura de las circunstancias? ¿Existirán conflictos de intereses que dificulten el tratamiento de la ley?

Hay algo que ya no se podrá evitar, frente a la cámara inmobiliaria, de propietarios, de administraciones de consorcios, las constructoras, y los colegios de corredores inmobiliarios hoy se interponen 14 organizaciones de inquilinos en todo el país. Los días 27 y 28 de mayo realizaremos el segundo plenario general en la sede de ATE capital donde discutiremos las medidas a tomar para que la ley de alquileres sea un hecho y desplacemos al mercado de su rol de elegir quién puede vivir en la ciudad y quién no, por cuanto tiempo y de qué manera. Es profundamente injusto y humillante tener que mostrar títulos de nobleza para poder alquilar una vivienda. 

* Inquilinos Agrupados en el Frente de Inquilinos Nacional. 

El mercado expulsa
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