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Las inmobiliarias redactaron un proyecto para dejar de pagar impuestos

Colegios de Corredores Inmobiliarios de distintos puntos del país brindaron una conferencia de prensa para anunciar la presentación de un proyecto que denominaron “contrapropuesta” a la ley de alquileres y calificaron como “superador”.

Gervasio Muñoz, presidente de la Federación de Inquilinos Nacional afirmó “los inquilinos, la dirigencia política, los medios de comunicación y la sociedad en general deben estar atentos no solo a qué muestran, sino a qué esconden los dirigentes inmobiliarios. Su proyecto, que aún no fue ingresado al Congreso y probablemente ningún legislador acceda a presentarlo, apunta a profundizar la rentabilidad del mercado inmobiliario. Desde las organizaciones de inquilinos vamos a insistir con nuestro proyecto de ley, que genuinamente equilibra las relaciones de alquiler. Lo redactado por las inmobiliarias de todo el país no es una proyecto de ley, es una declaración de principios del mercado de la vivienda”.

Resulta curiosa la palabra “superador” en un proyecto que tiene las siguientes características:

SOLO APLICA PARA ALQUILERES MENORES A 250 UVAS ($8172)

250 UVAS son $8.172 a la cotización del día de hoy ($32,69). Un valor irrisorio que deja por afuera a la inmensa mayoría del mercado de alquileres. Si revisamos los portales de búsqueda de inmuebles, solo el 20% de los anuncios de viviendas ofertadas en todo el país estarían incluidas en la regulación. En jurisdicciones con precios más elevador, como CABA, donde un departamento de un ambiente tiene un precio promedio de $10.000, solo el 3% de los inmuebles ofertados estarían alcanzado por la regulación.

REDUCE EL PISO DE DERECHOS PLANTEADO POR LOS PROYECTOS ANTERIORES

Todos los proyectos presentados y discutidos hasta el momento (tanto del oficialismo, como de la oposición) plantean un piso mínimo de derechos, que constituyen un consenso básico en los distintos bloques parlamentarios. La iniciativa de las inmobiliarias retrocede en puntos esenciales, como el plazo mínimo, que queda en 2 años y no incluye el registro obligatorio de contratos, lo que mantiene la actual situación de informalidad del mercado inmobiliario.

PLANTEA QUE LOS INVERSORES NO PAGUEN IMPUESTOS

Plantea que quienes inviertan en viviendas para alquiler (compra, construcción o refacción) sean beneficiados con deducciones impositivas. Se trata del punto central de su proyecto. Lo anterior es una excusa y una estrategia discursiva. Están impulsando un negocio redondo para su sector: mantienen la rentabilidad y la aumentan deduciendo Impuesto a las Ganancias y Bienes Personales. Mientras tanto, nos dicen que su proyecto es “superador” y que beneficiará a los inquilinos. Hoy, el 80% de los inquilinos de todo el país no reciben factura legal por el pago, generando así un mercado en negro y profundamente evasor.

El texto y la explicación de nuestro proyecto se puede consultar en este link

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La Ley Nacional de Alquileres obtuvo media sanción de Diputados

22/11/2019 En nuestro país, alrededor de 8 millones de personas alquilamos nuestra vivienda y sufrimos todo tipo de abusos por parte de inmobiliarias y propietarios. Existe un amplio consenso social sobre esta situación de injusticia, sólo negada por los representantes del llamado mercado inmobiliario (de la intermediación y de la construcción).

A principios de 2016, desde la Federación de Inquilinos Nacional presentamos en el Senado de la Nación un proyecto de Ley de Alquileres que recogía gran parte de los reclamos de los inquilinos, reduciendo significativamente el desequilibrio entre las partes en una relación contractual.

Durante estos cuatro años:

El Senado aprobó la iniciativa por unanimidad.

La Comisión de Legislación General de Diputados dictaminó favorablemente en dos oportunidades.

El presidente Macri se comprometió públicamente a avanzar con la iniciativa y poco después se desdijo y permitió que el proyecto pierda estado parlamentario.

Por este motivo, fue necesario comenzar el trámite parlamentario desde el principio.

Tras un año de discusión en la Comisión de Legislación General de Diputados, el proyecto obtuvo dictamen favorable y el 20 de noviembre de 2019 fue tratado en el recinto y aprobado con 191 votos a favor y ninguno en contra. De esta forma, la Ley de Alquileres pasó nuevamente al Senado, quedando a un paso de su aprobación.

A continuación, vamos a explicar punto por punto en qué consiste el proyecto y de qué forma elevaría la calidad de vida de los 8 millones de inquilinos del país.

El proyecto completo, que obtuvo media sanción de Diputados, se puede consultar en este link:


PLAZO MÍNIMO: Se extiende de dos a tres años el plazo mínimo de un contrato de alquiler.

AUMENTO DE PRECIO: Se plantea que el precio aumente anualmente a través de un índice promedio entre el IPC, elaborado por el INDEC, y el RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables), elaborado por ANSES.

REGISTRO DE CONTRATOS: Los locadores deberán registrar los contratos de alquiler ante el Registro de la Propiedad Inmueble, a fin de blanquear un mercado con altas tasas de informalidad.

DEPÓSITO EN GARANTÍA: Se reduce a un mes de alquiler por la totalidad del contrato y se establece que el locador deberá restituirlo actualizado al último mes del alquiler.

IMPUESTOS Y EXPENSAS: El inquilino no tendrá a su cargo el pago de los impuestos que gravan la propiedad ni las expensas comunes extraordinarias.

RENOVACIÓN DEL CONTRATO: Se introduce la obligatoriedad de acordar las condiciones de la renovación con tres meses de anticipación.

El texto del proyecto se puede consultar en este link

Recordemos que, a principios de 2016, la senadora García Larraburu ingresó el proyecto de Ley Nacional de Alquileres de la Federación de Inquilinos Nacional.

La iniciativa en cuestión fue discutida durante todo 2016 en distintas reuniones de comisión del Senado, se introdujeron modificaciones y se aprobó porunanimidad en noviembre de ese año.

En Diputados, el tema estuvo paralizado durante mucho tiempo. Recién se discutió cuando Mauricio Macri, en octubre de 2018, reconoció la necesidad de avanzar en una nueva Ley de Alquileres y encomendó a su bloque parlamentario a impulsar ese debate en Diputados.

Rápidamente, el proyecto que contaba con media sanción de Senadores obtuvo dictamen favorable en la Comisión de Legislación General de Diputados. Sin embargo, por presión del mercado inmobiliario y por disputas internas dentro del oficialismo; el proyecto no se trató en el recinto antes de la finalización de las sesiones ordinarias y perdió estado parlamentario.

Ante esta situación, ingresamos nuevamente el proyecto de ley, con las modificaciones que fueron consensuadas durante la última discusión en comisión. Esperamos que todos los bloques parlamentarios avancen con celeridad sobre este asunto, sobretodo el oficialismo que, a través del Secretario de Vivienda, Iván Kerr, está planteando la posibilidad de presentar un proyecto propio, que no incluye la regulación del precio de los alquileres.

Gervasio Muñoz, presidente de la Federación de Inquilinos Nacional, afirmó “Presentar un proyecto que no contempla el aumento en el precio de los alquileres, es prácticamente lo mismo que no presentar nada. Hoy en día, los inquilinos destinamos el 54% de nuestros ingresos para afrontar el pago del alquiler. Porcentaje que no incluye impuestos, expensas ni tarifas de servicios públicos y que viene creciendo sostenidamente desde hace años”.

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La ciudad alquilada

Por Gervasio Muñoz *

24/12/18 Hay un lugar común para referirse a los cargos públicos, una forma de aclarar que quienes ocupan el gobierno no son los propietarios del estado: “el inquilino de la casa rosada” por ejemplo. Cabría perfectamente para el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires Horacio Rodríguez Larreta. Si él es inquilino, habría que preguntarse quién o quienes son los propietarios del Estado, el gobierno y/o el poder en CABA. Tienen nombre y apellido: Elzstain, Calcaterra, Paolo Rocca, Roemmers y algunos más.

Sin lugar a dudas el diseño de las políticas de vivienda sólo tiene un fin: elevar el valor del suelo para favorecer el negociado inmobiliario más grande de la historia de la ciudad. Se han vendido terrenos públicos, cerrado escuelas, fusionado hospitales por decreto, urbanizado villas, reforma del código urbanistico, etc, porque los grupos económicos nacionales e internacionales vienen por las ciudades. No es un caso aislado el nuestro. Sucede en todas las grandes ciudades del mundo, pero en la ciudad más rica del país, habitada por 2.900.000 habitantes (desde el año 1947) un 38 por ciento de la población alquila, un 10 por ciento vive en villas, y otro 7 por ciento en hoteles, pensiones e inquilinatos. Se podría decir entonces que más de la mitad de los porteños y las porteñas vivimos de prestado y en condiciones muy difíciles o indignas.

A principios de año hicimos una encuesta desde la Federación de Inquilinos Nacional para saber qué porcentaje del salario de los que alquilamos vivienda destinamos al alquiler sin contar ABL, expensas, depósito, arreglos de la vivienda, etc.  En enero el resultado arrojó que el 41 por ciento de un ingreso se destina al alquiler, pero en la segunda encuesta realizada a mediados de este año el porcentaje ascendió a 45 por ciento.

El ingreso promedio de ingresos per cápita es de alrededor de 20.000 pesos y el alquiler promedio de un departamento dos ambientes es de 11.500 pesos.

Para hablar en términos distributivos: más de doscientas mil familias transfieren gran parte de sus ingresos a un sector cada vez más reducido de propietarios que goza de una rentabilidad muy alta, pero sobre todo, de una extrema desregulación en las reglas de juego, sumado a la falta de control impositivo por parte del Estado nacional y local.

La legislatura porteña (con mayoría automática de la alianza Cambiemos y algunos aliados circunstanciales en votaciones claves), junto con el Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC) y el ejecutivo de la Ciudad se han transformado en la gran inmobiliaria al servicio de los grandes empresarios de la construcción y el desarrollo inmobiliario. Causa de todas estas políticas la ciudad expulsa sistemáticamente a los sectores medios y medios bajos convirtiéndola en un lugar profundamente elitista.

Sin lugar a dudas la columna vertebral del proyecto neoliberal en la ciudad de Buenos Aires es la valorización del suelo, junto con un sistema perverso de aumentos del precio del alquiler por encima de los salarios y exenciones impositivas a grandes empresarios de la construcción.

La situación de 1.150.000 personas que habitamos viviendas alquiladas es cada vez más grave. Las consultas ya no tienen que ver con derechos (clausulas contractuales, devolución de depósito, etc.) sino con mudanzas urgentes por la imposibilidad de seguir pagando el alquiler.

Los adultos mayores se van a la casa de los hijos, las familias se mudan a zonas periféricas y viviendas más pequeñas, los jóvenes vuelven con los padres, los que estaban en pensiones van a la calle o al alquiler en villa. Todo esto bajo un manto de invisibilidad realmente alarmante. Somos las organizaciones sociales, quienes venimos denunciando la situación.

Habrá que dar una discusión fundamental para revertir el desastre de privatización absoluta de la vivienda. Tenemos que preguntarnos todos, si realmente estamos convencidos de que la vivienda debe ser un derecho o un negocio. Si seguimos creyendo que las únicas formas de acceder a la vivienda deben ser el crédito o la construcción de las viviendas sociales en las periferias y no ponemos en discusión la rentabilidad de los propietarios el problema seguirá en una espiral sumamente peligrosa.

* Presidente Federación de Inquilinos Nacional. 

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Inversión y refugio de valor

El real estate se revela como un sector con ganancias importantes para los inversores, apuntaladas por el crecimiento de la rentabilidad debido al aumento de los precios del metro cuadrado, sumado a las expectativas de valorización futuras.

Por Juan Pablo Costa, Eva Sacco y Gervasio Muñoz

16/12/2018 En las últimas semanas reaparecieron noticias subrayando la escasa rentabilidad del sector inmobiliario (real estate). Sin embargo, existen ciertas imprecisiones y errores conceptuales que llevan a esta conclusión. Específicamente, en torno al indicador que considera la relación entre el monto de los alquileres y el precio de las propiedades. Dicho cálculo desconoce el incremento sistemático que vienen experimentando los precios de los inmuebles en dólares. Si se incluye la ganancia por la revalorización de las propiedades, el negocio del real estate demuestra ser sumamente atractivo indicando una rentabilidad de 18,7 por ciento anual en dólares para el 2017. Muy por encima del 5,0 por ciento que informaron publicaciones especializadas del sector. 

Uno de las principales dificultades que tiene la medición tradicional del mercado es que considera a la inversión inmobiliaria como de renta fija. Esto implica considerar que la única retribución de la inversión es la renta obtenida del cobro de alquileres. Pero, en realidad, cuando un inversionista estudia las posibilidades de inversión no sólo considera los potenciales ingresos por los contratos de arriendo, sino también la expectativa de valorización del metro cuadrado (o sea del capital invertido). 

Esta expectativa de valorización es clave en el mercado inmobiliario, ya que es un sector que ha experimentado fuertes subas en dólares en los últimos años, incrementando su atractivo como activo de inversión y, por lo tanto, sumando presión a la demanda, y contribuyendo así a consolidar una dinámica ascendente de los precios del suelo urbano. Este ciclo expectativas–valorización–expectativas es el que se verificó en casos como la crisis inmobiliaria española iniciada en 2008. 

De esta manera, consideramos que una inversión en el sector del real estate no puede catalogarse como de renta fija, ya que deben evaluarse las variaciones en los precios del suelo urbano que producen fuertes subas en el valor del metro cuadrado. Es oportuno, entonces, corregir las estimaciones de rentabilidad sumando a la renta obtenida por alquileres, la valorización de capital consolidada en el inmueble. 

CABA

Con el objetivo de comparar las dos medidas de rentabilidad y su evolución se construyó una serie con precios promedio de venta por m2, y precios promedio de alquiler, en ambos casos tomando como referencia un departamento de dos ambientes de 43 m2. El intervalo de la serie es trimestral, desde el primer trimestre de 2014 al primer trimestre de 2018, utilizando como fuente datos del GCBA.

A partir de los datos obtenidos se puede apreciar una aceleración en la suba del precio del m2 en dólares a partir del tercer trimestre de 2016, posiblemente impulsado por el crecimiento de los créditos hipotecarios UVA, llegando a incrementarse su precio un 20 por ciento en dólares en sólo siete trimestres, hasta el primer trimestre de 2018. En ese mismo período, los alquileres en pesos aumentaron un 47 por ciento en pesos, y un 12 por ciento en dólares, es decir por debajo del aumento de las propiedades. La rentabilidad mensual en dólares (en medida de renta fija) cayó del 0,41 a 0,38 por ciento, lo cual anualizado implica una reducción de la rentabilidad del 5,00 al 4,65 por ciento. 

Si se analiza las rentabilidades trimestrales con la medida tradicional, entre el tercer trimestre de 2016 y el primer trimestre de 2018 se observa un panorama similar. Un estancamiento del nivel de rentabilidad, con pequeñas subidas y bajadas. Entre puntas, desde el tercer trimestre de 2016 hasta el primer trimestre de 2018 la rentabilidad pasó de 1,24 a 1,15 por ciento, una reducción de 7,25 por ciento Incluso analizando desde 2015 se verifica que la caída de la rentabilidad es aún mayor: de 1,59 a 1,15 por ciento tomando su punto más alto en el tercer trimestre de 2015.

Entonces, ¿por qué los inversores apostaron al sector del real estate si la rentabilidad mostraba un deterioro? 

Esta aparente contradicción se zanja incorporando la valorización del inmueble a la ecuación obteniendo un resultado muy distinto que permite entender el apetito inversor. La fórmula de la rentabilidad corregida, por lo tanto, surge de sumar el monto de los alquileres cobrados durante el período expresado en dólares y la valorización de la propiedad, también expresada en dólares como porcentaje del valor de la propiedad en el período previo.

Al construir una serie comparando ambas mediciones, se observa fuertes fluctuaciones de la rentabilidad alternativa al incorporarle la valorización de la propiedad. Dichas variaciones no responden a las subas y bajas registradas en la cotización del metro cuadrado –ya que los mismos nunca decrecen–, sino a las variaciones en dólares en el monto de los alquileres percibidos en los períodos subsiguientes a las devaluaciones. Dada la estructura de los contratos de alquiler, los ajustes de los montos no se dan de manera automática, sino que tienen un rezago de hasta 2 años que es el tiempo de duración de estos. 

Mediciones

Sin embargo, aun así, se pueden observar tres cuestiones: 

1. Una tendencia ascendente en la evolución de la rentabilidad trimestral. Además, sobre 17 trimestres en análisis, sólo en tres de ellos la medida de rentabilidad tradicional fue consistentemente superior a la medida de rentabilidad alternativa (segundo trimestre de 2014, y primer y tercer trimestres de 2015); en otros dos trimestres se dio una situación de virtual paridad (tercer trimestre de 2014 y primer trimestre de 2017); y en los doce restantes la medida de rentabilidad corregida fue muy superior a la medida de renta fija.

2. Los períodos subsiguientes a la disminución de la rentabilidad, compensan con fuertes incrementos en los precios promedios del alquiler que aumentan la medida de rentabilidad. Esto puede atribuirse a la estructura de los contratos de alquiler.

3. A partir del primer trimestre de 2016, casi todas las rentabilidades corregidas son muy superiores a las rentabilidades clásicas. (la excepción es el primer trimestre de 2017). Esto se explica, por el incremento en el precio del metro cuadrado a partir del surgimiento de los créditos UVA: desde el tercer trimestre de 2016 hasta el primer trimestre de 2018, la renta trimestral promedio se ubicó en 4,54 por ciento con la medición corregida, y en 1,23 por ciento con la medición tradicional.

Una conclusión, entonces, es la elevada rentabilidad del sector durante el período analizado, al obtener una renta trimestral promedio de 3,36 por ciento desde el primer trimestre de 2014 hasta el primer trimestre de 2018, con la metodología corregida, y de 1,30 por ciento con la metodología tradicional. E incluso una aún mayor, si se considera el período de fuerte aceleración del precio del metro cuadrado: la rentabilidad trimestral promedio desde el tercer trimestre de 2016 al primer trimestre de 2018, se ubicó en 4,54 por ciento con la metodología corregida, y en 1,23 por ciento con la metodología tradicional.

Si se estudia las rentabilidades anuales, la medición alternativa muestra una evolución ascendente. En cuatro años duplicó su rentabilidad anual pasando del 9,7 por ciento en 2014, al 18,7 por ciento en 2017. De esta forma se revela como una inversión con altas utilidades en dólares, con una tendencia al alza, y con baja volatilidad al ser un mercado dolarizado donde las fluctuaciones del tipo de cambio tienen un impacto reducido. 

Las inversiones en el sector del real estate se revelan, entonces, no sólo como un buen “refugio de valor”, sino también como una eficaz alternativa de inversión, apuntalada por el crecimiento de la rentabilidad del sector producto del aumento de los precios del metro cuadrado, sumado a las expectativas de valorización futuras. Así se refuerza la demanda y la tendencia alcista de los precios, en un fenómeno de retroalimentación.

* Investigadores del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

** Presidente de Inquilinos Agrupados.

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Inquilinos salimos a la calle por la Ley de Alquileres

Por eso, el lunes 26 a las 20 hs inquilinos e inquilinas vamos a hacer un ruidazo en distintas ciudades del país para que el gobierno y el Congreso escuchen nuestra voz: la voz de 8 millones de personas que alquilan su vivienda. Leyes como esta, nunca salieron sin pelearlas en la calle. Ahora más que nunca, es indispensable el compromiso de todos los inquilinos y las inquilinas del país. La sanción de la Ley de Alquileres solo depende de nosotros. Gervasio Muñoz, presidente de la Federación de Inquilinos Nacional, afirmó «La ley de alquileres es una deuda pendiente de la democracia. Tenemos que hacernos oír antes de que haya una crisis habitacional en Argentina» Las concentraciones se van a realizar en los siguientes puntos: CABA: Corrientes y Medrano La Plata: 7 y 50 Tandil: Plaza Independencia Rosario: Córdoba y Corrientes Córdoba capital: Patio Olmos Santa Rosa: Plaza San Martín Corrientes capital: Hipólito Irigoyen y Santa Fe Neuquén capital: Sarmiento y Avenida Olascoaga Bariloche: Centro Cívico Río Gallegos: Kirchner y San Martín San Juan capital: Plaza 25 de mayo]]>

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¿Y si Armando Pepe tiene razón?

El dirigente inmobiliario reveló una consecuencia no prevista de la Ley Nacional de Alquileres. Si acierta, seremos todos propietarios.

Poco después del dictamen favorable de la Comisión de Legislación General, desde el mercado inmobiliario comenzaron una fuerte campaña para frenar el proyecto en discusión o -al menos- para aminorar su impacto: publicaron una solicitada, se reunieron con el gobierno nacional y convocaron a una conferencia de prensa. Una auténtica campaña del miedo basada en tres ideas principales: que el proyecto generará un desplome en la construcción, una retracción en la oferta y un aumento desmedido en el precio de los alquileres.

Resulta curiosa la idea de que los propietarios retirarán la oferta de departamentos en alquiler. Los locadores no son vendedores ambulantes. Se parecen en que no entregan facturas, pero se diferencias en que no pueden retirarse del mercado de los auriculares y volcarse al de los chocolates de una semana para la siguiente.

Si los propietarios consideran que no es rentable alquilar sus viviendas y, por ende, deciden retirarlas de la oferta, no tienen más que dos opciones: dejarlas vacías o venderlas. En el primer caso, además del dinero que dejarán de percibir por el alquiler, deberán pagar dos impuestos a la vivienda ociosa: el que impulsaremos el año que viene en todas las legislaturas provinciales y el que ya está vigente, conformado por expensas, impuestos y tarifas de servicios públicos. Si las venden, en cambio, el destino será aún más cruel. Se enfrentarán a un mercado atiborrado de propietarios atormentados por la nueva Ley de Alquileres, tratando de desprenderse del suplicio de sus viviendas.

Considerando las leyes de oferta y demanda, siempre aludidas por los dirigentes inmobiliarios, no cabe duda de que el precio de los inmuebles caería en picada. Ningún loco invertiría en un negocio del cual todos huyen, quedando un solo tipo de comprador disponible: el inquilino, que no invierte en un negocio, sino que resuelve su problema de vivienda. Al ser más rentable malvender una propiedad que alquilarla, se daría paso a un país de propietarios, siendo prácticamente inexistente el sector de los inquilinos. Asumimos que este es el pensamiento completo de Pepe y de sus colegas y desconocemos por qué siempre lo dejan inconcluso. Lamentablemente, nunca nos informan a quién tienen previsto venderle esas viviendas y a qué precio.

Los inquilinos prendemos velas y cruzamos los dedos. Ojalá Pepe tenga razón, pero, sinceramente, no tenemos muchas expectativas: ya nos defraudó el año pasado con sus fallidas predicciones sobre cómo se iba a comportar el mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires tras la entrada en vigencia de la ley para que la comisión la pague el dueño. El efecto que tendrá la nueva legislación será virtuoso, pero más limitado: los propietarios seguirán siendo propietarios, los inquilinos seguiremos siendo inquilinos, las constructoras seguirán construyendo, el precio de los inmuebles seguirá por las nubes y las inmobiliarias seguirán desconociendo que las plataformas digitales son su principal amenaza. Se modificarán, claro está, aspectos importantes de las relaciones de alquiler.

En una relación tan asimétrica como es la de inquilino – propietario o lo que es muy similar, inquilino – inmobiliaria, una ley que amplía derechos de los sectores con menor poder de negociación jamás puede ser perjudicial para estos últimos. La retracción total de la oferta y el aumento desmedido en el precio funcionan muy bien como amenaza, ya hemos visto como esos discursos se instalan y recorren medios de comunicación, redes sociales y pasillos del Congreso, pero no tienen ningún viso de realidad. El precio estará siempre limitado por el máximo que puedan pagar los inquilinos y la rentabilidad propietaria bajará algunos puntos con el paso del tiempo, pero no será motivo de una retirada masiva de propiedades en alquiler.

El mercado inmobiliario se adaptará. Será difícil: habrá resistencia, incumplimientos, mentiras, denuncias, tensiones y las organizaciones de inquilinos tendremos que estar más presentes que nunca para garantizar el cumplimiento de la nueva legislación. Pero lo que sucederá, en definitiva, es que la ley se aplicará y los inquilinos podremos firmar mejores contratos: de mayor duración, con aumentos objetivos, con requisitos de ingresos más flexibles y donde los propietarios se harán cargo de lo que les corresponde. Todo esto, sin importar las declaraciones de dirigentes inmobiliarios que pronostican catástrofes en su afán de esconder intereses inconfesables.

*Secretario de prensa de Inquilinos Agrupados. 

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Lipovetzky prometió regular los alquileres por inflación y salario

08/09/2018 El jueves pasado se realizó en el Congreso una actividad por la Ley Nacional de Alquileres. Fue organizada por Habitar Argentina y contó con la presencia de los tres bloques mayoritarios de la Cámara de Diputados. Por el Frente Renovador participó Felipe Solá; por Unidad Ciudadana, Mónica Macha y por Cambiemos, Daniel Lipovetzky. A diferencia de lo que había sostenido anteriormente, el diputado oficialista y presidente de la Comisión donde debe tratarse el proyecto de ley se mostró a favor de regular los aumentos en el precio de los alquileres por un índice promedio entre inflación y salario y en relación a la propuesta de extender los contratos a tres años, aseguró «lo entiendo con mucha más lógica ahora». Además, aseguró que en los próximos días va a convocar a una reunión de la Comisión de Legislación General para discutir el proyecto. Por su parte, Felipe Solá y Mónica Macha se mostraron a favor de aprobar el proyecto que viene del Senado sin introducir modificaciones. Informe especial de Lado Inquilino con todos los testimonios del Congreso Nacional. ]]>